lunes, 31 de octubre de 2011

CIUDADANO ANÓNIMO EN HUELGA DE HAMBRE


                                                                                                      

Cuando paseaba por la puerta del sol en Madrid al caer la tarde del sábado, se me acercó un hombre alto y enjuto, con aspecto cansado pero con brillo noble en la mirada. Portaba un puñado de octavillas que repartía de mano en mano a los distraídos viandantes.
Cuando leí las razones por las que justificaba el inicio de una huelga de hambre, sentí que me sobrecogía por dentro su epopeya, la brutal asimetría de los poderes enfrentados. La fragilidad del bien se ponía una vez más en evidencia allí donde naciera el 15 M. En un bando estaban las multinacionales, las empresas financieras, los grupos de inversión, el Fondo Monetario Internacional, el Banco central europeo, las entidades crediticias francesas y alemanas, lo que se llama eufemísticamente “los mercados”. Al que se unían asimismo los gobiernos, los cárteles mediáticos, los intelectuales acomodados. En el otro ejército luchaba un ciudadano solo, anónimo, parado y hambriento.
 La causa del primer ejército era incrementar el beneficio de una minoría  de especuladores a costa del bienestar de la población. La causa del segundo, defender los derechos comunes, la soberanía del pueblo, el estado de bienestar.
Las armas con que contaba el primero eran numerosas: el control de la opinión pública, la financiación de la economía, la capacidad de incrementar el desempleo, la deuda de los Estados, el aparato militar. Las armas del segundo, un puñado de octavillas y la expresión pública de su propio  sufrimiento. 
Decidí con emoción sumarme a aquella heroica guerrilla urbana formada por un solo hombre, cuyo nombre ignoro, cuyo paradero desconozco, cuyas siglas pertenecen a un mundo que no tiene representación institucional, dando voz a su resistencia pacífica. Porque comprendí que su causa era la mía, la nuestra, la de TODOS. En su honor, el de un ciudadano auténtico, lanzo al ciberespacio sus palabras. Palabras dignificadas por el autosacrificio y no dirigidas, en el fondo, contra los poderes mediáticos, políticos y financieros, sino contra lo único que puede darles la victoria: nuestra indiferencia.

“Informo que a partir de las 0 horas del día 16 de Octubre y hasta la hora de cierre de los colegios electorales del 20–N, inicio una huelga de hambre, haciendo ésta manifiesta desde las 7h hasta las 0h, en la puerta del sol de Madrid, con el firme propósito de expresar mi más profunda indignación contra los tres poderes fácticos que tienen secuestrada nuestra democracia y que a todas luces han empezado a corromper nuestro más sagrado símbolo democrático que es nuestra constitución.
Estos tres poderes son el financiero, el político y el mediático.
Los dos primeros has mostrado una total falta de respeto hacia el pueblo soberano, modificando a través de un consenso que solo se  ha producido en escasas ocasiones por parte de los dos partidos que se alternan en el gobierno, respecto del blindaje de un artículo que arremete a nuestra constitución y atenta contra la soberanía del Pueblo Español, en un asunto de calado económico que solo ha buscado proteger el interés financiero.
Desde aquí animo e interpelo al Pueblo Español para que inicie un debate serio y en profundidad sobre nuestra Democracia, la Constitución y el corrupto proceso electoral, el cual se ha modificado en beneficio de los dos partidos que se alternan en el poder, y que se va a repetir el 20–N.
No esperemos a que nos indiquen cuando es el día de reflexión, pues ese día tiene que comenzar ya, haciendo partícipe al pueblo soberano en la construcción de nuestro sistema democrático y constitucional.
Todo ello cobra una vital importancia y urgencia, dada la actual situación económica de quiebra absoluta del gobierno central y autonómico, estándose produciendo el mayor ataque jamás visto contra el sistema de bienestar del Pueblo Soberano, y que tantos años de luchas y sangre ha costado a anteriores generaciones.
Creo que toda persona de bien está llamada a defender pacífica pero rotundamente esta situación con carácter de urgencia”. 

jueves, 27 de octubre de 2011

¿SOCIEDAD SIN CLASES?























En muchas conversaciones nos referimos de forma confusa pero cierta a una lógica poderosa y oculta que subyace a todos los fenómenos de la vida social, y a la que llamamos EL SISTEMA. Intentaré, aun a riesgo de simplificar, dar contenido a esta borrosa expresión.
 Se trata de una constelación formada por cuatro círculos concéntricos. En el círculo interior vive la clase marginal (20% de la población): inmigrantes, indigentes, parados de larga duración,  prostitutas, ancianos, enfermos crónicos, reclusos, gitanos, etc. Al carecer de recursos sobreviven del mercado clandestino (sexo, robo, drogas, animales exóticos...), de la caridad pública y de puntuales ayudas del gobierno.  Situados al margen del Estado de derecho, en un entorno social selvático, que parasita del resto de círculos –al que algunos acceden en tiempos de bonanza– y sobre el que generan una dosis constante de inseguridad.
El siguiente círculo, que envuelve al anterior, lo integra el colectivo más numeroso, la clase baja (55% de la población): trabajadores precarios, mileuristas, obreros de escasa cualificación, mujeres desempleadas, parados de corta o media duración y trabajadores públicos del más bajo nivel. Realizan los trabajos peor valorados socialmente, disponen de escaso salario y alto nivel de precariedad.
El tercer círculo, la clase media (20 % de la población), está formado por funcionarios de medio y alto nivel, autónomos,  pequeños empresarios, ejecutivos y políticos. Ejercen tareas de control, creación y organización. Gestionan el sistema. Gozan de trabajo estable y de un nivel de vida próspero.
Finalmente, el círculo superior, la clase alta (5% de la población) lo conforman altos ejecutivos, accionistas mayoriarios, deportistas de elite, gerentes de empresa, gestores de fondos de inversión, banqueros y  socios de multinacionales. Disfrutan de un consumo exclusivo, controlan los recursos estratégicos y están fuera de la jurisdicción del Estado, al que apenas contribuyen. Su existencia es parasitaria, como los del primer círculo, cuyas redes mafiosas, en algunos casos, dirigen en la sombra.

El SISTEMA  funciona en base a las siguientes normas no escritas:

1. El círculo superior, la clase alta, acepta limitar parte de su beneficio a cambio de un entorno económico seguro y estable para sus inversiones, es decir, de que se cumpla la condición por parte del resto de clases de no poner en cuestión su desigual poder y prosperidad, sustentados en el control de los principales medios productivos, financieros y mediáticos.
2. El segundo y tercer círculo renuncian a la revolución, es decir, a la igualdad, a cambio de unos mínimos de seguridad en el empleo, educación y sanidad gratuita, y una pensión de jubilación. Es decir, a la existencia del Estado de bienestar. Intercambian desigualdad por seguridad.
3. Tras renunciar a la democracia económica, que exigiría la abolición de los círculos, el ideal de justicia social se canjea por el de felicidad individual cifrado en el tener, es decir, por la aspiración de cada uno de los miembros de la sociedad a mejorar de forma ilimitada su nivel de consumo personal y el de su familia. Con completa indiferencia hacia el resto de Estados y hacia el entorno medioambiental.
4. Se interioriza la consigna de que cada cual está en el círculo que merece, siendo las motivaciones básicas de los miembros de cada círculo ascender al círculo superior y evitar descender al inferior. Los porcentajes de población asignados a cada clase social varían en función del ciclo económico, produciéndose importantes trasvases en tiempos de crisis. La administración de un sentimiento de insatisfacción generalizada, que induce a consumir de forma compulsiva bienes y servicios, es el medio de control social más utilizado y explica la dependencia psicológica de todos los círculos hacia el SISTEMA.
5. Los miembros del mismo círculo mantienen entre sí relaciones de competencia y rivalidad. La relación con los círculos superior e inferior es de envidia–admiración y desprecio–temor respectivamente. A la jerarquía de círculos corresponde una jerarquía de estatus y de poderes adquisitivos. El verdadero enemigo es el igual y el inferior, nunca el superior. Se invierte así la lucha de clases.
6. Se combate con métodos represivos antes que con políticas sociales la inseguridad producida por el primer círculo sobre el segundo y tercero. El miedo en todas sus formas -a la violencia, al paro, a la indigencia, a la prisión, a la exclusión, al descenso en la escala social- es necesario para dar cohesión al SISTEMA. El cuarto círculo se mantendrá en espacios altamente protegidos, fuera de las ciudades y vigilado por seguridad privada.  
7. La democracia se entenderá como un pacto que no pretende suprimir la desigualdad entre clases sino gestionarla para que no genere conflicto. La alternancia bipartidista preserva el SISTEMA, neutralizando el poder del pueblo que supondría su disolución. El sufragio –que da poder al mayor número– limita a la  derecha, que defiende los intereses de la clase media y alta; y el crecimiento del desempleo por falta de capital –que encarna el poder de la minoría–, limita a la izquierda, que representa a la clase media y baja. Se evitará a toda costa que los ciudadanos participen o deliberen directamente en las cuestiones que afectan al funcionamiento del SISTEMA.
8. Los políticos no son los representantes del pueblo sino los guardianes del SISTEMA. Tienen que hacer transacciones entre el primer, segundo y tercer círculo respecto al cuarto, que no está sometido a su control y a cuyos miembros secretamente admiran. Los ricos están fuera del alcance de la democracia.
9. Lo peculiar del momento actual es que el cuarto círculo, la clase alta, se ha desligado del territorio y de ese modo de las restricciones a sus beneficios que le imponían los otros tres círculos; convirtiéndose en una  pura máquina de especulación virtual, un solo círculo global que constituye un Poder sin sociedad, un SISTEMA MUNDO. La movilidad del capital, hecha posible por las nuevas tecnologías y la conversión del mundo en un mercado único, es la base de este nuevo poder.
10. El resto de círculos permanecen ligados al territorio.  La oligarquía económica goza por ello de tal preeminencia que ya no tiene motivos para limitar su avidez de beneficios. El equilibrio de poderes que dio origen al Estado de bienestar se rompe en favor del círculo superior. Los Estados-sistema comienzan a descomponerse en una multitud de Estados débiles, explotados y dominados por sutiles mecanismos financieros, principalmente la deuda soberana. Se diluye la clase media y se integra a toda la población en una sola clase baja. La tiranía global ha comenzado.    

sábado, 22 de octubre de 2011

EL INFORTUNIO DEL NIÑO JORGE ARÍSTIDES. UNA HISTORIA REAL. (los nombres auténticos, salvo el de Coralie, los he omitido por discreción y respeto a la privacidad)




Con tan solo diez años de edad Jorge Arístides Poveda se enfrenta a un invisible y terrible depredador. Una crueldad salvaje e impersonal albergada en el interior de sus genes, llamada Distrofia muscular de Duchenne, se  va extendiendo, como un veneno lento, por su frágil musculatura. Nada se puede hacer humanamente por combatir el proceso degenerativo. Se trata de una sentencia de muerte ante la que no cabe apelación.
Fatiga, debilidad muscular que comienza en las piernas y la pelvis, pero que también se presenta con menos severidad en los brazos, el cuello y otras áreas del cuerpo; pérdida de habilidades motoras (correr, bailar, saltar), caídas frecuentes y progresiva dificultad al caminar. Esos son los síntomas de esta abominable dolencia.
Desde hace dos meses el pequeño Jorge requiere un aparato ortopédico para ir a la escuela y, con toda probabilidad, a los doce años habrá de desplazarse en silla de ruedas. Él aún no sabe que cuando la atrofia, en su tenaz asedio, alcance órganos vitales, principalmente el corazón, tendrá que abandonar este mundo para siempre. Nunca más tarde de los veinte años.
Juliana y Manuel, apesadumbrados por la nefasta lotería trasmitida por ellos mismos en el amoroso instante de dar la vida, cual si se tratara del cruel ensañamiento de una aciaga divinidad, se debaten desde el inicio de curso entre exigirle la debida responsabilidad por sus estudios, como a cualquier niño de su edad, o ceder con indulgencia ante quien de forma inevitable carece de cualquier futuro académico o profesional.
 La madre se inclina por la primera opción, aunque probablemente se trate de una forma inconsciente de negar la realidad. El padre, por la segunda, ya que a su modo de ver solo una felicidad ligera, sin la menor carga de responsabilidad, debía coronar una vida tan extraordinariamente breve. Ya son demasiados los sufrimientos naturales para añadirles el peso del esfuerzo y la disciplina.
Ha triunfado, no sin un grave desgaste en la pareja, la primera opción. Hay en ella un canto a la dignidad. La desgracia no merece que se le rinda ningún tributo. Menos, el de convertir a su hijo en una víctima ignorante y malcriada por mor de la enfermedad. Qué mayor bien se le podría dar que el de  honrarlo, aunque sea por escaso tiempo, con las excelencias de la cultura humana.
En cualquier caso estaba cercano el momento en que el  despertar de la  infancia llevaría a Jorge a tener que enfrentarse con su pavorosa peculiaridad respecto a sus compañeros. Se preguntaría rabioso: ¿por qué solo a mí y a ellos no? Pregunta a la que nadie sabría dar respuesta. Tal vez por eso, desde unas semanas acá, su carácter vivo e inquieto había experimentado un giro alarmante. Se mostraba lánguido y distraído en clase, como presa de una intensa melancolía.  Padres, profesores y Coralie, la orientadora del centro, entendieron que quizás había llegado la hora de ayudarle, con los más delicados y eficaces resortes de la psicología infantil, a afrontar una verdad que ni siquiera los adultos más ecuánimes estarían preparados para asumir con entereza.
Entró cojeando en aquel pequeño despacho pintado de azul  y suelo deslucido,  con un gran ventanal al fondo rodeado de estantes repletos de volúmenes. Detrás de una mesita baja, con algunas fichas de colores esparcidas por doquier, que daban una sensación de ingenua calidez, se encontraba Coralie. Los ojos del niño miraban con atención a aquella adulta que lo había llamado para hablar con él.
Con un tono de franca complicidad, se dirigió a él:
–Jorge, últimamente te estoy viendo un poco triste. Me gustaría que me contaras lo que te  preocupa. Seguro que podré ayudarte.
En contra de lo que había previsto, no hubo el más mínimo rodeo o resistencia por parte de Jorge para abrirle su corazón. Debía estar al límite de sus fuerzas. Necesitaba sincerarse.
–Te lo cuento pero es un secreto.        
–No te preocupes, no se lo contaré a nadie si tú no quieres. Te doy mi palabra– lo tranquilizó la orientadora.
Y empezaron a salir de la boca de aquél niño, tocado por el infortunio, palabras desconcertantes.
–Mi problema se llama Enrique Madrid.
–¿Cómo has dicho Jorge?
–Sí, he dicho que se llama Enrique Madrid, se sienta al final de mi clase y me tiene manía porque le gusta la misma chica que a mí: Sofía. Y el tontorrón me apunta sin haber hablado–. La orientadora se quedó pasmada, boquiabierta con aquella declaración cargada de patetismo. Los ojos de Jorge estaban enjugados en lágrimas.
–¿Entonces te gusta Sofía?
Sí, estoy enamorado de ella. Le hago poemas y le doy bocadillo pero ella no me hace caso. ¿Qué puedo hacer para conquistarla?, ¿no has dicho que me ayudarías?
Así que no era una enfermedad absurda y letal, no era la ausencia de futuro, el presentimiento de una muerte cercana, la debilidad muscular o el sufrimiento de su familia lo que le angustiaba. Era Eros, la ancestral pasión amorosa la que preocupaba su mente y ocupaba su corazón. Como en el origen del mundo, también de una forma prematura, el sentimiento de la belleza había llegado a aquella criatura para bendecirla, dotándola del único antídoto que dispone el ser humano contra el sinsentido: el amor. Del fondo terrible de la vida brotaba una extraña piedad.

martes, 11 de octubre de 2011

ILUSTRÍSIMA SRA. MARÍA PINOCHO DE COSPEDAL (Huelga indefinida, informativa y discontinua de quince minutos)


Dejémonos de pamplinas. La contratación de mil interinos menos supone restar 37.500 horas semanales a la enseñanza pública en el tramo de educación secundaria. Lo que debe implicar necesariamente, sin variar el número de alumnos, una disminución proporcional de la calidad del servicio y la condena al desempleo a mil trabajadores. Esto hasta un necio lo entiende.
Un necio sí, pero nuestra Presidenta no. Aunque me temo que tal vez no sea por necedad, sino por un  alevoso cinismo. Para ahorrarse tener que justificar los recortes en educación ha decidido seguir el camino más corto: negar que haya habido recortes. Con gesto solemne, el mismo día de la huelga afirmó públicamente que se han contratado a 270 interinos más que en el año anterior. Y no contenta con ello, en un alarde de taurina chulería, instó en televisión a los profesores que secundamos la huelga a explicar a nuestros alumnos los motivos de la misma.
 Su plan de ahorro es sin duda encomiable. Se ha ahorrado mil profesores de una sola estacada y además, al ocultarlo, también se ha ahorrado de paso las explicaciones. Lástima que no decida extender tan proverbial ahorro a sus 223.597 euros de ingresos anuales.
No podemos pasar por alto estas manifestaciones. El peso de la estratagema es demoledor. De ser aceptada, los motivos de la huelga se vienen abajo y la malparada credibilidad de los profesores también.
Reclamo a los sindicatos, con más acceso a los datos oficiales, que desenmascaren públicamente la falsedad de los cálculos de la Presidenta. Hasta yo me los creería contemplando su tono resuelto si no hubiera metido los dedos en las llagas de los compañeros interinos eliminados, enviados al desempleo por la versión castellano–manchega de la inmortal criatura de Carlo Collodi: Pinocho. Es evidente que están intencionalmente maquillados para engañar a la opinión pública. O bien porque ha incluido en el cómputo otros tramos educativos (como la educación infantil), o porque no ha tenido en cuenta el incremento del número total de alumnos (17.119), o porque ha tasado el elevado número de medias jornadas (casi el 25%) como jornadas enteras, o porque ha cubierto las jubilaciones con interinos. No será difícil hallar el engaño.
 No hay mentira más despreciable que una verdad a medias. Es más que probable que sus datos puedan ser ciertos y estar trucados al mismo tiempo sin ofender el principio de no contradicción. Me explicaré con un ejemplo. Pongamos que en 2010 hay 1000 alumnos para cien profesores y en  2011, 1500 alumnos para 125 profesores. En términos absolutos se habrían contratado 25 profesores más en 2011 que en 2010, cuando, sin embargo, en términos comparativos se habrían contratado 25 menos. No cabe duda que una operación tan sutil de cosmética exige la sagacidad de un consejero economista, Marcial Marín Hellín, que pasará a la historia por haber realizado el milagro de los panes y los peces con los interinos, convirtiendo a –1000 en + 272. 
          Los cálculos de las asambleas de profesores están fuera de toda duda. En primer lugar, si nos atenemos a los datos oficiales de la Junta,  el número de vacantes de secundaria adjudicadas en septiembre de 2010 fueron 3.189. Mientras que en septiembre de 2011 han sido 2.370. Lo que supone 819 interinos menos contratados.
En segundo lugar, si se aumentan dos horas lectivas, como exige el decreto, a los 14.819 profesores de secundaria y formación profesional de la región se ahorran 29.638 horas lectivas al día. Lo que supone, a 20 horas lectivas por profesor (que nada tiene que ver con las 37,5 totales de la jornada laboral que se mantienen intactas), en torno a  1.480  profesores menos –unos 500 más que en el cómputo de los sindicatos.
Pero además, en tercer lugar, para qué se habrían incrementado las horas lectivas si no fuera para disminuir proporcionalmente el número de profesores contratados, reduciendo de ese modo el gasto de la Junta, que es el objetivo declarado por Dolores de Cospedal. Así lo ha lucido en todos los foros.  ¿Cómo se puede alardear de reducir el gasto educativo a principios de septiembre y decir unos días más tarde que se han incrementado 271 sueldos respecto al año anterior? O se miente antes o se miente después. 
 A la veracidad de los datos anteriores se suma, en cuarto lugar, la experiencia directa de cada centro, donde todos sabemos, desde los conserjes hasta el personal de limpieza, que se dieron órdenes expresas al inicio del curso por parte de la Consejería de educación para reducir las plantillas en 5 o 6 profesores. Lo que obligó a modificar los horarios. Puesto que hay 219 centros, a 5,5 profesores, resultan 1194. Todas los datos apuntan pues en la misma dirección. Es probable que el interés de estos dirigentes en promover la religión católica en los centros educativos se deba exclusivamente a la necesidad, experimentada en ellos mismos, de interiorizar el octavo mandamiento de la ley de Dios que prohíbe mentir.
Visto lo cual, la propuesta que lanzo a los docentes para su consideración es la siguiente:
Realizar una parada de quince minutos lectivos cada día en las clases de Secundaria y  Bachillerato por parte de todos los profesores de Castilla–La Mancha, para explicarle a nuestros alumnos, mediante un comunicado  consensuado con la comunidad educativa, las verdaderas cifras contra las que nos rebelamos y el efecto que pensamos tendrán sobre su formación; solicitando en el mismo comunicado a la Junta la apertura inmediata de una mesa de diálogo.
   Probablemente habría que garantizar la voluntariedad del alumno para recibir las explicaciones, eligiendo un espacio no lectivo del centro (tal vez en la puerta de entrada para dar mayor proyección exterior e incorporar a padres y otros colectivos).  El acto se podría repetir de forma simbólica con una periodicidad decidida de modo asambleario (¿diario?), como si se tratara de una huelga indefinida y discontinua. Podrían introducirse en la lectura variantes de relatos, fábulas y textos coherentes con los valores de la escuela pública. Esto minimizaría la pérdida salarial, el deseado ahorro de dicho salario por parte de la Junta y sobre todo el daño a nuestros alumnos, aumentando probablemente el seguimiento, la constancia en el tiempo y el apoyo social respecto a una huelga indefinida. 
              El perjuicio que una huelga indefinida puede provocar a los alumnos solo se puede justificar si no hay un modo alternativo de evitar un mal mayor para ellos y para la sociedad en su conjunto. Lo que debe ser valorado por las asambleas en el caso que nos ocupa. Pero en general pensar que se puede derrotar a los actuales dirigentes con pérdidas masivas de clase es por desgracia tan ingenuo como pensar que erradicar la ignorancia es una prioridad para ellos. Tan solo a los padres les importa, por lo carecer de su comprensión a la hora de tomar una medida tan radical nos desgastaría a nosotros y no a la Junta.
 No hace falta solicitar ningún permiso especial para la actuación propuesta, salvo que se decida su deseable continuidad hasta que la Consejería responda. Estamos obligados por imperativo legal como funcionarios a realizar dicha explicación a nuestros alumnos, ya que se trata de una instrucción ordenada de forma pública y fehaciente por la máxima autoridad educativa en la región. Como trabajadores públicos no podemos negarnos a cumplir órdenes tan regias.

sábado, 8 de octubre de 2011

ORACIÓN LAICA



Bien nuestro 
que estás en el pecho 
de los hombres que aman,    
santificado sea tu nombre.   
Nazca en nosotros  
tu reino. 
Hágase justicia   
en esta hora del mundo    
y en los tiempos venideros.   
El pan de cada día 
abunde hoy,
amasado en harina
de comunes derechos.
Perdona nuestras deudas
como nosotros perdonamos,
sin rencor,
la imperfección del universo. 
No nos dejes sucumbir a la codicia,
ni ser indiferentes al dolor ajeno.
Y ya que no puedes librarnos del mal,
concédenos serenidad en el sufrimiento.
AMEN

martes, 4 de octubre de 2011

ABUELA


                          
      


                La muerte de mi abuela discurre entre mis cosas, se pliega entre mis libros, se esconde a veces en mi abrigo.


       I (siete meses antes)

Contemplo con dolor
tus piernas nacaradas,
tan tersas y delicadas
como las de una anciana niña.
Tus manecillas huesudas,
más vivas que tu alma,
arañando en la oscuridad
el amoroso sustento.
Te imagino aún
sentada en una de tus sillas
tejiendo con premura
un hondo precipicio,
escarbando en la aurora
irrecomponibles cristales
robados a la noche.
Mírame a lo lejos,
con cualquier intención,
desde tus ojillos pardos,
diques trasparentes
que apenas retienen ya
el caudaloso río
en tu mirada.



        II (cinco días antes)

Acariciará pronto la tierra
tu pelo blanco
de luna nueva y desnudo azahar,
festejando una primavera
que no será para nosotros.
Apenas eres ya
aquella a quien yo conocía,
que tu rostro es uno y el mismo
de todos los moribundos.
Salta pues,
ahora que eres todos y nadie,
al fondo de la noche.
Allí como al principio
te esperan unos brazos.



       III (un día después)

Fui a casa
y no estabas.
Te busqué en la aurora
y no estabas.
Pregunté a los niños,
al tendero ,
a las hambrientas palomas,
y no estabas.
Busqué en tu cama vacía,
en tu plato reservado en la mesa,
en la alacena junto a la fruta,
y no estabas.
Caminé por todas las calles,
por todos los otoños, por todos los silencios.
Repetí tus viejas costumbres.
Y no estabas.
Y no estabas.



      IV (tres meses después)

Ahora que la vigilia
me niega la dicha de tenerte,
ahora que el azul
te eleva sin tregua
como vapor súbito
a la proximidad de la luz,
busco itinerante
por las veredas del sueño,
único milagro verdadero,
el intermitente comienzo de tu voz.

                                                                  

miércoles, 28 de septiembre de 2011

Los homófobos no tienen derecho a masturbarse


Soy heterosexual por inclinación o tal vez por presión ambiental, tanto da; no tengo motivos para avergonzarme ni para enorgullecerme de ello. Simplemente cierto día al ver a una mujer tuve la certeza y basta. Si hubiera podido elegir habría optado por la bisexualidad, aunque solo fuera porque de ese modo tenía  el doble de posibilidades de ligar que los demás. Debe ser reconfortante pasar a una discoteca y saber que desde las gogóos hasta el diyei,  el cien por cien de los allí presentes son carne de cañón para una noche loca.
Reconozco, por eso mismo, que siempre me han molestado quienes se atreven a juzgar con tanta severidad a sus semejantes por cosas que no han elegido. Recuerdo cierto día a un curtido bocarán, peludo y maloliente, que vociferaba en medio de un coro de serviles admiradores lo macho que era, despreciando con gestos airados a los que llamaba “maricones”.
–Si a mí se me acerca un julandrón de una hostia le arranco la cabeza   –clamaba sacando pecho ante las risas infames de su cohorte.
Tanto me molestaron aquellas manifestaciones de rancia homofobia que decidí dirigir una pregunta a aquel fanfarrón de mente obtusa al que conocía desde hacía tiempo.
–Perdona, por lo que oigo tú eres más hombre que nadie.
–¿Es que lo dudas? Pertenezco a una especie en extinción. Ya no hay tíos como los de antes. ¡No hay más que maricones! Así que por mí que se vayan todos a tomar por culo.
Y de pronto comenzó a brotar de aquel caparazón hueco que tenía por cabeza una risa histérica en medio de enormes aspavientos, orgulloso del enorme ingenio que para él suponía su última frase.
Momento que aproveché para iniciar, como un taimado trilero, una perversa retórica de provocación.
–Entonces, ¿supongo que te dará asco tocar el miembro viril de un hombre?
Al oír aquella pregunta inesperada empezó a removerse de nuevo, pero esta vez como un herido puercoespín, haciendo gestos y sonidos desagradables con los labios, como si fuera a desguazarse. Había escandalizado su honor de corzo ibérico. “Uahhhhgrrrr” “Uahhhhgrrrr” gruñía con asco, como si la imagen del pene de otro hombre en su mano se le hubiera instalado  en la imaginación cual parásito visual y tuviera que arrojarla del cuerpo a manotazos.
 –¿Pero cómo  te atreves?, ¿qué te has creído, que yo soy un repugnante chupapollas?
–No me valen tus palabras –contesté con tranquilidad– ¿No me digas que no te has tocado nunca el pene?
Estupefacto por la pregunta, no lograba adivinar mis oscuros propósitos. Pero no pudo evitar sonrojarse y  enfurecerse. Con toda evidencia ese individuo era, como mínimo, de masturbación  diaria.
– ¡Pero qué cojones tendrá que ver!, ¡¡No me jodas!!                 –protestaba– ¡¡No es igual, no es lo mismo!!¡Eso que dices es una gilipollez!
–Pero el pene de un macho es el pene de un macho –le objeté yo con no disimulada malicia–. Lo único que cambia es la titularidad del pirulí. ¿Qué pensarías de alguien que presume de sentir repugnancia por la coliflor y luego se las come con fruición, de dos en dos, cuando las produce en su huerto?
Por su mirada confusa, sé que percibía que de algún modo le estaba tomando el pelo pero no acertaba e encontrar el fallo, si es que lo había, en mi razonamiento.
– ¡No me vas a liar con ese rollo filosófico!, ¿o es que me estás llamando maricón en mi cara?
– Solo te lo digo para que tengas cuidado; quien juega con el manubrio de un hombre una y otra vez, aunque sea él mismo, está a dos pasos de jugar con el manubrio ajeno.
Los ojos se le inyectaron en sangre, estaba al borde de perder el control. Aunque lo conocía de toda la vida un mínimo sentido de la prudencia me indicaba que la situación empezaba a ser comprometida. Tenía que lanzar el último petardo a la hoguera y marcharme.
– ¡Tú te estás quedando conmigo! ¿Me quieres decir de una puta vez lo que piensas de mí?
–Te lo diré si no te ofendes.
– ¡Escupe!
 –Opino que puesto que te gusta tu pene, es decir el pene de un macho, eres  un típico homosexual narcisista. Vamos, gay y egocéntrico al mismo tiempo, con escrúpulos sociales, un gay tímido si quieres, que se abstiene de disfrutar del pene ajeno porque tiene bastante con el suyo. Pero no te critico. En ser homosexual no hay nada malo.
Si no saltó sobre mí en aquél instante fue porque a la ira se le unió un desconcierto paralizante, y porque los espectadores lograron contener a duras penas las carcajadas. Si mi cálculo era correcto el orgullo de aquel cantamañanas había llegado al límite de su resistencia.
Así que salí de aquel homófobo avispero como alma que se lleva el diablo, seguramente hacia Chueca.
                                


Nota: Reclamo transigencia también para quienes, como yo, sentimos cierto escrúpulo, cada vez menor, al contemplar las prácticas homosexuales, debido a los prejuicios adquiridos en la infancia. Lo que nos diferencia de los homófobos es que entendemos que somos los portadores del prejuicio quienes debemos cambiar nuestra actitud y no el homosexual su práctica.



viernes, 23 de septiembre de 2011

DISPOSITIVOS SEDANTES. UNA PROPUESTA PARA REDUCIR EL NÚMERO DE MUJERES ASESINADAS

El asesinato ayer en la Comunidad Valenciana de una mujer a manos de su expareja, tras haber violado la orden de alejamiento impuesta por el juez a su asesino; y la infructuosa labor de la policía para proteger a la fallecida, a pesar incluso de contar con un teléfono de asistencia rápida, pone de manifiesto una vez más la incapacidad de la sociedad para erradicar, incluso limitar las cifras de feminicidio en nuestro país.
Nada perderé, por tanto, lanzando al debate público una propuesta, aunque pueda resultar polémica, para incrementar la protección de las mujeres en los casos extremos de violencia doméstica.
Si las siguientes premisas son ciertas, y por desgracia lo son, la que propondré me parece una conclusión razonable:
1.               El Estado es incapaz de proteger a un elevado número mujeres de la violencia machista, y más concretamente de su asesinato (ejecutado con altas dosis de saña y crueldad). Las cifras son elocuentes: 68 mujeres asesinadas en 2009; 85 en el 2010 y ya van 48 en 2011.
2.                 El 90% de estos crímenes se realizan en un cuerpo a cuerpo, con arma blanca, principalmente cuchillos; además de hachas, objetos contundentes y estrangulamientos. Tan solo en cinco de los 48 feminicidios se utilizó un arma de fuego.  Cabe suponer, por tanto, que en la mayoría de los casos una acción a distancia hubiera resultado útil para repeler el ataque.
3.               Puede ser inviable económicamente dotar de guardaespaldas personales a todas las mujeres amenazadas durante las 24 horas del día, dado su elevado número y el impacto que tendría sobre su vida cotidiana.
Conclusión: El Estado tiene el deber de armar a las mujeres amenazadas, si estas lo solicitan, bajo la autorización y tutela de un juez. El juez verificaría, previo informe de una comisión de evaluación, la credibilidad de las amenazas. Las armas empleadas en su autofensa podrían ser pistolas cargadas con un tipo de munición que no provoque la muerte del agresor sino su sedación  inmediata, tal y como las que se emplean para capturar animales peligrosos. Además se ofrecerían cursos gratuitos para su utilización y entrenamiento. De este modo se cubre ese espacio de desamparo mortal entre la petición teléfonica de asistencia rápida y la llegada de los agentes. Cuando se estime que ha cedido la amenaza, el juez ordenaría su devolución y precinto.
Esta medida es ética y políticamente legítima al invocar derechos fundamentales como el derecho a la vida,  a la libertad y a la integridad física y moral, puestos en grave riesgo por la amenaza. El Estado no puede negar el derecho a sus ciudadanas a repeler una amenaza creíble contra su vida si no tiene medios suficientes para garantizar su protección. A lo que se une el hecho de que la iniciativa de autodefensa rompe psicológicamente con el esquema sexista que convierte a la mujer en víctima pasiva de su verdugo.
Los daños físicos al agresor serían escasos, pasando a disposición judicial y a prisión previsiblemente –tras despertar– por intento de asesinato. La certeza de que se dispone de un pequeño dispositivo en el bolso capaz de dejar dormido en el acto al más temible asesino (lo que es técnicamente posible), podría ofrecer cierto alivio para muchas mujeres, reduciendo sensiblemente su ansiedad y el grado de vulnerabilidad frente al ataque cuerpo a cuerpo de un rival armado, descontrolado y físicamente superior. 
 La aprobación de esta medida es por tanto solo una cuestión técnica, plausible con los medios existentes para diseñar el dispositivo de disparo, adaptado a las circunstancias de este tipo de situaciones y al perfil de las víctimas. Me parece necesario reclamar que la medida sea al menos experimentada a fin de determinar su eficacia en la reducción del número de muertes. Una sola mujer salvada  justificaría su inminente puesta en funcionamiento.

martes, 20 de septiembre de 2011

CANTO A LA ESCUELA PÚBLICA


Me recibiste con los brazos abiertos cuando apenas balbuceaba “mamá”, “ajo” o “pis”, cuando no sabía ni contar mis propios dedos y pensaba que el mundo tenía la diminuta extensión de mi familia.

Hasta recuerdo, no te ofendas, que te maldije al principio por creerme abandonado, alejado del tierno amparo de los míos. Pero no pasó ni una semana cuando en tu regazo ya empezaba a leer con alegría la gran novela del mundo, escrita en el misterioso orden de las letras.

Aprendí las figuras geométricas, el teorema de aquel griego malsonante y  unas cuantas operaciones matemáticas. Supe, gracias a ellas, que si me prometen cuatro y me ofrecen dos, pretenden robarme la mitad.

Yo no podía ir de vacaciones donde Luis, el hijo del rico que vivía en la calle Mayor, junto a la Iglesia, ni montar en el flamante deportivo de su padre. Su ropa era bonita y siempre nueva, y nunca le faltaban los caprichos caros. Además, el futuro apenas le inquietaba, sería gerente en la empresa familiar y mi jefe vitalicio, como su padre lo era de mi padre.

He de reconocer que sentía mucha envidia de aquel chico, que estudiaba en otra parte y sacaba unas notas excelentes (más tarde supe que su padre las pagaba cada mes con generosos emolumentos). Hasta que un fin de curso, me emociona recordarlo, te acercaste a mí escuela pública y, con el cariño de una madre dulce y exigente, me susurraste al oído: “si te esfuerzas y me dejas ayudarte él nunca sabrá cantar como tú a la primavera, ni dominará el hermoso arte de los versos, ni comprenderá la importancia de la Revolución francesa, ni podrá discutir con conocimiento de causa con pensadores como Nietzsche, Marx, Freud o San Agustín.”

Tal vez el otoño me pone nostálgico. Pero es que me llevaste en tu vientre veinte cursos desde junio a septiembre. Aprendí contigo a nombrar el universo, a descifrar las ecuaciones que componen el maravilloso orden de la vida, a sacar música de un trozo de madera agujereado y a reproducir con carboncillo la esbelta asa de un jarrón al fondo de la sala. Mostraste a mis pobres ojos de animal remotos quasares y lejanas galaxias, y me iniciaste, expandiendo mi inteligencia y mis órganos más allá de sus innatos límites, en la órbita mágica del pequeño electrón.

Por ti tuve un trabajo no esclavo, admiré los frutos de la civilización y recuperé la memoria –donde otros me ofrecían la suplantación y el olvido–. Impediste que el arrogante Luis fuera mi jefe hasta la tumba, y hasta el humor me lo refinaste de tal modo con las obras de Quevedo y Voltaire que pude derrotar al guaperas de Vicente, que competía conmigo, tan solo con torpes ocurrencias, por el corazón de la mujer que amo.

Y  te doy gracias, sobre todo hoy, escuela pública –cuando los lacayos de aquel rico de la calle Mayor quieren impedir a toda costa que hagas con otros lo que hiciste conmigo–, porque cuando estaba en la fila con el resto de los niños nunca me preguntaste quiénes eran mis padres ni cuánto tenían, sino qué necesitaba y hasta dónde estaba dispuesto a luchar por conseguirlo.

jueves, 15 de septiembre de 2011

GAMBITO SALARIAL. JAQUE A LA REINA COSPEDAL

Existe una táctica en el ajedrez denominada gambito, mediante la cual uno de los jugadores ofrece en sacrificio una de sus piezas a fin de conseguir una ventaja estratégica sobre el rival. Si al gambito le sumamos la evidencia de que en democracia, como se vio sobradamente en el caso de los controladores, los conflictos se ganan o se pierden ante la opinión pública, se vuelve digna de consideración una propuesta osada, que puede resultar chocante a primera vista, a mí mismo me lo resulta, pero que en este momento y en estas circunstancias podría resultar una  excelente jugada.
Me explicaré. La mayoría sospechamos que los actuales recortes en educación son tan solo la primera fase de una estrategia más ambiciosa, que pretende desmantelar la enseñanza pública en nuestra región en favor de la privada, a imitación de la Comunidad de Madrid. Como este objetivo no puede hacerse explícito, la Presidenta de la Comunidad utiliza dos eficaces coartadas para justificar los recortes: falta de recursos económicos y carácter privilegiado del colectivo al cual se aplican.
¿Cuál debe ser nuestra respuesta?
Sin duda y sobre todo la principal  consiste en informar a la comunidad escolar de un modo puntual y exhaustivo del impacto que sobre la educación de sus hijos tendrán las medidas adoptadas. Sólo de ese modo sabrán que lo que está en juego no es un conjunto de intereses corporativos de un colectivo socialmente privilegiado (como se quiere hacer ver) sino el futuro de un servicio público, cuya función es garantizar la autonomía personal, la formación laboral y la igualdad de oportunidades.
Medidas como encierros, concentraciones y sobre todo huelgas son importantes para mostrar la fuerza de nuestra indignación e impedir un previsible incremento de los recortes. El problema de estas medidas, si no van acompañadas de la que propondré, es que difícilmente serán secundadas de forma indefinida y mayoritaria, sobre todo la huelga, dado el efecto disuasorio de las pérdidas económicas personales que generaría. A lo que se suma el probable desgaste del ya mermado prestigio del colectivo de profesores ante una sociedad vapuleada, y no por nuestra culpa, por la crisis económica. Y finalmente la sospecha de que subyace un carácter partidista a nuestra confrontación.
Si este análisis es correcto considero que sería positivo dedicar unos minutos a contemplar la disposición a negociar con los responsables de la Consejería de educación de Castilla–Mancha un pacto por la educación pública en los siguientes términos:
La donación o préstamo temporal a las arcas públicas, durante uno o dos años como máximo, del porcentaje de nuestro salario necesario para acometer el coste salarial de los 927 interinos eliminados, una vez descontando el 70 % del subsidio de desempleo que de todos modos tendrían que asumir las arcas públicas a través de administración general del Estado (INEM). Lo que supondría entre el 1.5 y 2% mensual. Unos 45 euros brutos al mes.
La Junta tendría que comprometerse en su lugar a mantener el cupo de profesores sobre la base de 18 horas lectivas para los años próximos, buscando un modo alternativo de financiación, que perfectamente podría ser el impuesto de patrimonio valorado en 42 millones de euros. El compromiso, en suma, de no efectuar ningún recorte en educación durante la presente legislatura, manteniendo de ese modo los estándares actuales de empleo y calidad.
La sola iniciativa demostraría ante la opinión pública que los profesores no somos, como maliciosamente se nos quiere etiquetar, un grupo de privilegiados enfadados por trabajar un par de horas más mientras el resto de la sociedad agoniza, sino trabajadores  dispuestos a perder poder adquisitivo, y por iniciativa propia,  con tal de salvar la calidad de un bien público y el empleo de sus compañeros. El ofrecimiento destruiría en el acto la coartada de falta de recursos económicos. Y el mero gesto de tender la mano a quien nos quiere desalojar mostraría a las claras que no hay intencionalidad partidista en nuestra reivindicación.
Si la Junta acepta el órdago soportaríamos una pérdida mínima, no más del 2% de nuestro sueldo, durante un corto período de tiempo, inferior a la merma económica de varios día de huelga, devolveríamos la esperanza laboral a nuestros compañeros, y garantizamos la sostenibilidad de la educación pública en los próximos años.
Si no la acepta, que es lo más probable, se demostraría ante la opinión pública que la falta de recursos es solo la excusa, la tapadera políticamente correcta para encubrir un pérfido objetivo: la defenestración de lo público.
Sé que es una medida polémica y arriesgada, que lanzo al debate de las asambleas, infinitamente más sabias que yo. Recuerda en su hechura aquella imagen bíblica en la que Salomón ante las dos madres que litigaban por la maternidad de una criatura, decidió cortar a ésta por la mitad. La que prefirió perderla antes de que fuera seccionada demostró, por su amor, ser la verdadera madre. Es fácil extrapolar los términos bíblicos al actual contencioso.