miércoles, 28 de septiembre de 2011

Los homófobos no tienen derecho a masturbarse


Soy heterosexual por inclinación o tal vez por presión ambiental, tanto da; no tengo motivos para avergonzarme ni para enorgullecerme de ello. Simplemente cierto día al ver a una mujer tuve la certeza y basta. Si hubiera podido elegir habría optado por la bisexualidad, aunque solo fuera porque de ese modo tenía  el doble de posibilidades de ligar que los demás. Debe ser reconfortante pasar a una discoteca y saber que desde las gogóos hasta el diyei,  el cien por cien de los allí presentes son carne de cañón para una noche loca.
Reconozco, por eso mismo, que siempre me han molestado quienes se atreven a juzgar con tanta severidad a sus semejantes por cosas que no han elegido. Recuerdo cierto día a un curtido bocarán, peludo y maloliente, que vociferaba en medio de un coro de serviles admiradores lo macho que era, despreciando con gestos airados a los que llamaba “maricones”.
–Si a mí se me acerca un julandrón de una hostia le arranco la cabeza   –clamaba sacando pecho ante las risas infames de su cohorte.
Tanto me molestaron aquellas manifestaciones de rancia homofobia que decidí dirigir una pregunta a aquel fanfarrón de mente obtusa al que conocía desde hacía tiempo.
–Perdona, por lo que oigo tú eres más hombre que nadie.
–¿Es que lo dudas? Pertenezco a una especie en extinción. Ya no hay tíos como los de antes. ¡No hay más que maricones! Así que por mí que se vayan todos a tomar por culo.
Y de pronto comenzó a brotar de aquel caparazón hueco que tenía por cabeza una risa histérica en medio de enormes aspavientos, orgulloso del enorme ingenio que para él suponía su última frase.
Momento que aproveché para iniciar, como un taimado trilero, una perversa retórica de provocación.
–Entonces, ¿supongo que te dará asco tocar el miembro viril de un hombre?
Al oír aquella pregunta inesperada empezó a removerse de nuevo, pero esta vez como un herido puercoespín, haciendo gestos y sonidos desagradables con los labios, como si fuera a desguazarse. Había escandalizado su honor de corzo ibérico. “Uahhhhgrrrr” “Uahhhhgrrrr” gruñía con asco, como si la imagen del pene de otro hombre en su mano se le hubiera instalado  en la imaginación cual parásito visual y tuviera que arrojarla del cuerpo a manotazos.
 –¿Pero cómo  te atreves?, ¿qué te has creído, que yo soy un repugnante chupapollas?
–No me valen tus palabras –contesté con tranquilidad– ¿No me digas que no te has tocado nunca el pene?
Estupefacto por la pregunta, no lograba adivinar mis oscuros propósitos. Pero no pudo evitar sonrojarse y  enfurecerse. Con toda evidencia ese individuo era, como mínimo, de masturbación  diaria.
– ¡Pero qué cojones tendrá que ver!, ¡¡No me jodas!!                 –protestaba– ¡¡No es igual, no es lo mismo!!¡Eso que dices es una gilipollez!
–Pero el pene de un macho es el pene de un macho –le objeté yo con no disimulada malicia–. Lo único que cambia es la titularidad del pirulí. ¿Qué pensarías de alguien que presume de sentir repugnancia por la coliflor y luego se las come con fruición, de dos en dos, cuando las produce en su huerto?
Por su mirada confusa, sé que percibía que de algún modo le estaba tomando el pelo pero no acertaba e encontrar el fallo, si es que lo había, en mi razonamiento.
– ¡No me vas a liar con ese rollo filosófico!, ¿o es que me estás llamando maricón en mi cara?
– Solo te lo digo para que tengas cuidado; quien juega con el manubrio de un hombre una y otra vez, aunque sea él mismo, está a dos pasos de jugar con el manubrio ajeno.
Los ojos se le inyectaron en sangre, estaba al borde de perder el control. Aunque lo conocía de toda la vida un mínimo sentido de la prudencia me indicaba que la situación empezaba a ser comprometida. Tenía que lanzar el último petardo a la hoguera y marcharme.
– ¡Tú te estás quedando conmigo! ¿Me quieres decir de una puta vez lo que piensas de mí?
–Te lo diré si no te ofendes.
– ¡Escupe!
 –Opino que puesto que te gusta tu pene, es decir el pene de un macho, eres  un típico homosexual narcisista. Vamos, gay y egocéntrico al mismo tiempo, con escrúpulos sociales, un gay tímido si quieres, que se abstiene de disfrutar del pene ajeno porque tiene bastante con el suyo. Pero no te critico. En ser homosexual no hay nada malo.
Si no saltó sobre mí en aquél instante fue porque a la ira se le unió un desconcierto paralizante, y porque los espectadores lograron contener a duras penas las carcajadas. Si mi cálculo era correcto el orgullo de aquel cantamañanas había llegado al límite de su resistencia.
Así que salí de aquel homófobo avispero como alma que se lleva el diablo, seguramente hacia Chueca.
                                


Nota: Reclamo transigencia también para quienes, como yo, sentimos cierto escrúpulo, cada vez menor, al contemplar las prácticas homosexuales, debido a los prejuicios adquiridos en la infancia. Lo que nos diferencia de los homófobos es que entendemos que somos los portadores del prejuicio quienes debemos cambiar nuestra actitud y no el homosexual su práctica.



viernes, 23 de septiembre de 2011

DISPOSITIVOS SEDANTES. UNA PROPUESTA PARA REDUCIR EL NÚMERO DE MUJERES ASESINADAS

El asesinato ayer en la Comunidad Valenciana de una mujer a manos de su expareja, tras haber violado la orden de alejamiento impuesta por el juez a su asesino; y la infructuosa labor de la policía para proteger a la fallecida, a pesar incluso de contar con un teléfono de asistencia rápida, pone de manifiesto una vez más la incapacidad de la sociedad para erradicar, incluso limitar las cifras de feminicidio en nuestro país.
Nada perderé, por tanto, lanzando al debate público una propuesta, aunque pueda resultar polémica, para incrementar la protección de las mujeres en los casos extremos de violencia doméstica.
Si las siguientes premisas son ciertas, y por desgracia lo son, la que propondré me parece una conclusión razonable:
1.               El Estado es incapaz de proteger a un elevado número mujeres de la violencia machista, y más concretamente de su asesinato (ejecutado con altas dosis de saña y crueldad). Las cifras son elocuentes: 68 mujeres asesinadas en 2009; 85 en el 2010 y ya van 48 en 2011.
2.                 El 90% de estos crímenes se realizan en un cuerpo a cuerpo, con arma blanca, principalmente cuchillos; además de hachas, objetos contundentes y estrangulamientos. Tan solo en cinco de los 48 feminicidios se utilizó un arma de fuego.  Cabe suponer, por tanto, que en la mayoría de los casos una acción a distancia hubiera resultado útil para repeler el ataque.
3.               Puede ser inviable económicamente dotar de guardaespaldas personales a todas las mujeres amenazadas durante las 24 horas del día, dado su elevado número y el impacto que tendría sobre su vida cotidiana.
Conclusión: El Estado tiene el deber de armar a las mujeres amenazadas, si estas lo solicitan, bajo la autorización y tutela de un juez. El juez verificaría, previo informe de una comisión de evaluación, la credibilidad de las amenazas. Las armas empleadas en su autofensa podrían ser pistolas cargadas con un tipo de munición que no provoque la muerte del agresor sino su sedación  inmediata, tal y como las que se emplean para capturar animales peligrosos. Además se ofrecerían cursos gratuitos para su utilización y entrenamiento. De este modo se cubre ese espacio de desamparo mortal entre la petición teléfonica de asistencia rápida y la llegada de los agentes. Cuando se estime que ha cedido la amenaza, el juez ordenaría su devolución y precinto.
Esta medida es ética y políticamente legítima al invocar derechos fundamentales como el derecho a la vida,  a la libertad y a la integridad física y moral, puestos en grave riesgo por la amenaza. El Estado no puede negar el derecho a sus ciudadanas a repeler una amenaza creíble contra su vida si no tiene medios suficientes para garantizar su protección. A lo que se une el hecho de que la iniciativa de autodefensa rompe psicológicamente con el esquema sexista que convierte a la mujer en víctima pasiva de su verdugo.
Los daños físicos al agresor serían escasos, pasando a disposición judicial y a prisión previsiblemente –tras despertar– por intento de asesinato. La certeza de que se dispone de un pequeño dispositivo en el bolso capaz de dejar dormido en el acto al más temible asesino (lo que es técnicamente posible), podría ofrecer cierto alivio para muchas mujeres, reduciendo sensiblemente su ansiedad y el grado de vulnerabilidad frente al ataque cuerpo a cuerpo de un rival armado, descontrolado y físicamente superior. 
 La aprobación de esta medida es por tanto solo una cuestión técnica, plausible con los medios existentes para diseñar el dispositivo de disparo, adaptado a las circunstancias de este tipo de situaciones y al perfil de las víctimas. Me parece necesario reclamar que la medida sea al menos experimentada a fin de determinar su eficacia en la reducción del número de muertes. Una sola mujer salvada  justificaría su inminente puesta en funcionamiento.

martes, 20 de septiembre de 2011

CANTO A LA ESCUELA PÚBLICA


Me recibiste con los brazos abiertos cuando apenas balbuceaba “mamá”, “ajo” o “pis”, cuando no sabía ni contar mis propios dedos y pensaba que el mundo tenía la diminuta extensión de mi familia.

Hasta recuerdo, no te ofendas, que te maldije al principio por creerme abandonado, alejado del tierno amparo de los míos. Pero no pasó ni una semana cuando en tu regazo ya empezaba a leer con alegría la gran novela del mundo, escrita en el misterioso orden de las letras.

Aprendí las figuras geométricas, el teorema de aquel griego malsonante y  unas cuantas operaciones matemáticas. Supe, gracias a ellas, que si me prometen cuatro y me ofrecen dos, pretenden robarme la mitad.

Yo no podía ir de vacaciones donde Luis, el hijo del rico que vivía en la calle Mayor, junto a la Iglesia, ni montar en el flamante deportivo de su padre. Su ropa era bonita y siempre nueva, y nunca le faltaban los caprichos caros. Además, el futuro apenas le inquietaba, sería gerente en la empresa familiar y mi jefe vitalicio, como su padre lo era de mi padre.

He de reconocer que sentía mucha envidia de aquel chico, que estudiaba en otra parte y sacaba unas notas excelentes (más tarde supe que su padre las pagaba cada mes con generosos emolumentos). Hasta que un fin de curso, me emociona recordarlo, te acercaste a mí escuela pública y, con el cariño de una madre dulce y exigente, me susurraste al oído: “si te esfuerzas y me dejas ayudarte él nunca sabrá cantar como tú a la primavera, ni dominará el hermoso arte de los versos, ni comprenderá la importancia de la Revolución francesa, ni podrá discutir con conocimiento de causa con pensadores como Nietzsche, Marx, Freud o San Agustín.”

Tal vez el otoño me pone nostálgico. Pero es que me llevaste en tu vientre veinte cursos desde junio a septiembre. Aprendí contigo a nombrar el universo, a descifrar las ecuaciones que componen el maravilloso orden de la vida, a sacar música de un trozo de madera agujereado y a reproducir con carboncillo la esbelta asa de un jarrón al fondo de la sala. Mostraste a mis pobres ojos de animal remotos quasares y lejanas galaxias, y me iniciaste, expandiendo mi inteligencia y mis órganos más allá de sus innatos límites, en la órbita mágica del pequeño electrón.

Por ti tuve un trabajo no esclavo, admiré los frutos de la civilización y recuperé la memoria –donde otros me ofrecían la suplantación y el olvido–. Impediste que el arrogante Luis fuera mi jefe hasta la tumba, y hasta el humor me lo refinaste de tal modo con las obras de Quevedo y Voltaire que pude derrotar al guaperas de Vicente, que competía conmigo, tan solo con torpes ocurrencias, por el corazón de la mujer que amo.

Y  te doy gracias, sobre todo hoy, escuela pública –cuando los lacayos de aquel rico de la calle Mayor quieren impedir a toda costa que hagas con otros lo que hiciste conmigo–, porque cuando estaba en la fila con el resto de los niños nunca me preguntaste quiénes eran mis padres ni cuánto tenían, sino qué necesitaba y hasta dónde estaba dispuesto a luchar por conseguirlo.

jueves, 15 de septiembre de 2011

GAMBITO SALARIAL. JAQUE A LA REINA COSPEDAL

Existe una táctica en el ajedrez denominada gambito, mediante la cual uno de los jugadores ofrece en sacrificio una de sus piezas a fin de conseguir una ventaja estratégica sobre el rival. Si al gambito le sumamos la evidencia de que en democracia, como se vio sobradamente en el caso de los controladores, los conflictos se ganan o se pierden ante la opinión pública, se vuelve digna de consideración una propuesta osada, que puede resultar chocante a primera vista, a mí mismo me lo resulta, pero que en este momento y en estas circunstancias podría resultar una  excelente jugada.
Me explicaré. La mayoría sospechamos que los actuales recortes en educación son tan solo la primera fase de una estrategia más ambiciosa, que pretende desmantelar la enseñanza pública en nuestra región en favor de la privada, a imitación de la Comunidad de Madrid. Como este objetivo no puede hacerse explícito, la Presidenta de la Comunidad utiliza dos eficaces coartadas para justificar los recortes: falta de recursos económicos y carácter privilegiado del colectivo al cual se aplican.
¿Cuál debe ser nuestra respuesta?
Sin duda y sobre todo la principal  consiste en informar a la comunidad escolar de un modo puntual y exhaustivo del impacto que sobre la educación de sus hijos tendrán las medidas adoptadas. Sólo de ese modo sabrán que lo que está en juego no es un conjunto de intereses corporativos de un colectivo socialmente privilegiado (como se quiere hacer ver) sino el futuro de un servicio público, cuya función es garantizar la autonomía personal, la formación laboral y la igualdad de oportunidades.
Medidas como encierros, concentraciones y sobre todo huelgas son importantes para mostrar la fuerza de nuestra indignación e impedir un previsible incremento de los recortes. El problema de estas medidas, si no van acompañadas de la que propondré, es que difícilmente serán secundadas de forma indefinida y mayoritaria, sobre todo la huelga, dado el efecto disuasorio de las pérdidas económicas personales que generaría. A lo que se suma el probable desgaste del ya mermado prestigio del colectivo de profesores ante una sociedad vapuleada, y no por nuestra culpa, por la crisis económica. Y finalmente la sospecha de que subyace un carácter partidista a nuestra confrontación.
Si este análisis es correcto considero que sería positivo dedicar unos minutos a contemplar la disposición a negociar con los responsables de la Consejería de educación de Castilla–Mancha un pacto por la educación pública en los siguientes términos:
La donación o préstamo temporal a las arcas públicas, durante uno o dos años como máximo, del porcentaje de nuestro salario necesario para acometer el coste salarial de los 927 interinos eliminados, una vez descontando el 70 % del subsidio de desempleo que de todos modos tendrían que asumir las arcas públicas a través de administración general del Estado (INEM). Lo que supondría entre el 1.5 y 2% mensual. Unos 45 euros brutos al mes.
La Junta tendría que comprometerse en su lugar a mantener el cupo de profesores sobre la base de 18 horas lectivas para los años próximos, buscando un modo alternativo de financiación, que perfectamente podría ser el impuesto de patrimonio valorado en 42 millones de euros. El compromiso, en suma, de no efectuar ningún recorte en educación durante la presente legislatura, manteniendo de ese modo los estándares actuales de empleo y calidad.
La sola iniciativa demostraría ante la opinión pública que los profesores no somos, como maliciosamente se nos quiere etiquetar, un grupo de privilegiados enfadados por trabajar un par de horas más mientras el resto de la sociedad agoniza, sino trabajadores  dispuestos a perder poder adquisitivo, y por iniciativa propia,  con tal de salvar la calidad de un bien público y el empleo de sus compañeros. El ofrecimiento destruiría en el acto la coartada de falta de recursos económicos. Y el mero gesto de tender la mano a quien nos quiere desalojar mostraría a las claras que no hay intencionalidad partidista en nuestra reivindicación.
Si la Junta acepta el órdago soportaríamos una pérdida mínima, no más del 2% de nuestro sueldo, durante un corto período de tiempo, inferior a la merma económica de varios día de huelga, devolveríamos la esperanza laboral a nuestros compañeros, y garantizamos la sostenibilidad de la educación pública en los próximos años.
Si no la acepta, que es lo más probable, se demostraría ante la opinión pública que la falta de recursos es solo la excusa, la tapadera políticamente correcta para encubrir un pérfido objetivo: la defenestración de lo público.
Sé que es una medida polémica y arriesgada, que lanzo al debate de las asambleas, infinitamente más sabias que yo. Recuerda en su hechura aquella imagen bíblica en la que Salomón ante las dos madres que litigaban por la maternidad de una criatura, decidió cortar a ésta por la mitad. La que prefirió perderla antes de que fuera seccionada demostró, por su amor, ser la verdadera madre. Es fácil extrapolar los términos bíblicos al actual contencioso.

viernes, 9 de septiembre de 2011

El crimen perfecto. El asalto a la escuela pública en once pasos.


Paso 1.  La justificación: Las cuentas de la Comunidad Autónoma están en situación terminal, al borde de la quiebra, por la pésima gestión del gobierno socialista. No tenemos más remedio que efectuar recortes traumáticos.
Mentira del paso 1. Es cierto que es muy elevado el endeudamiento, pero se podrían incrementar ingresos en vez de reducir gastos, bastaría con disminuir el fraude fiscal en la región, crear un impuesto de donaciones o patrimonio, etc., además de eliminar otros gastos con menor impacto. No es una cuestión de necesidad sino de prioridades.

Paso 2.Es preciso reducir los gastos sociales, empezando por la educación.
Mentira del paso 2. La educación no es un coste sino una inversión, y más necesaria que nunca en un momento de crisis donde es urgente modificar el modelo productivo. El conocimiento es el principal factor de riqueza en el mercado global.

Paso 3. Aumentando en dos horas lectivas el trabajo de los profesores nos ahorramos miles de puestos de trabajo.
Mentira del paso 3. A esos miles de puestos de trabajo hay que pagarles el subsidio de desempleo, se dilapidan los costes de decenas de años de formación desembolsados por sus familias y el Estado, y se les veta la posibilidad de consumir, lo que repercutirá en la demanda. Se priva a la escuela de un recurso y se deja al “recurso”(personal interino) sin recursos.

Paso 4. Los costes del paro se los trasladamos a través del INEM al Estado central gobernado por los socialistas.
Mentira del paso 4. El desempleo lo pagan también los ciudadanos de Castilla–Mancha con sus impuestos.

Paso 5.  Ante previsibles protestas se estigmatiza públicamente a la víctima: “son vagos y privilegiados”. Lo que despierta la simpatía casi unánime de la opinión pública, que así puede desahogar su frustración con un chivo expiatorio más asequible que los especuladores y banqueros causantes de la crisis.
Mentira del paso 5. Los profesores no tendrían inconveniente en trabajar dos horas lectivas más si con ello se mejorara la calidad de la enseñanza, ya que de todos modos habrán de cumplir las treinta y siete horas y media que marca la ley. Lo que se les exige, en cambio, es aumentar dos horas lectivas para  con ellas amortizar a sus compañeros, disminuir la plantilla y empeorar el servicio que ofrecen a los ciudadanos. El profesor no es el enemigo. La prueba es que algunos estudios cifran en un 73% los docentes que están en riesgo de padecer ansiedad o depresión debido al clima de tensión y falta de autoridad que se respira en las aulas. 

Paso 6. El mejor momento para asestar el golpe mortal es antes del inicio de curso, de ese modo se descarta el riesgo de que se articule la resistencia desde dentro. La amenaza de huelga desaparece. Más si se suma el desmantelamiento exprés del aparato sindical tras la erosión prolongada de su credibilidad.
Mentira del paso 6. Esa decisión genera el caos en los centros y tira por tierra el trabajo de los equipos directivos. El personal interino, al que se le había dado destino provisional hace una semana ve frustrado de pronto todo su proyecto vital y no se le deja ni siquiera la cortesía de un año para dar un giro laboral a su vida. Los sindicatos han cometido graves errores pero su desprestigio generalizado forma parte de una eficaz estrategia para limitar el poder de la clase trabajadora.

Paso 7. Se compra el silencio de los profesores y su colaboración en la liquidación laboral de sus compañeros con el anuncio de una improbable compensación de las horas.
Mentira del paso 7. Es un regalo envenenado, que desactiva la solidaridad a corto plazo, y que se inscribe dentro de una estrategia más ambiciosa de eliminación paulatina de lo público.

Paso 8. Se convence a la población de que la medida, además de necesaria, no afectará a la calidad educativa. Con la esperanza de que los padres y la sociedad se acostumbrarán progresivamente a un lento deterioro de la escuela, como las ranas al agua caliente cuando los incrementos de temperatura son moderados y constantes.
Mentira del paso 8 Las medidas disminuyen gravemente la calidad del servicio al atender a los mismos niños con una importante reducción  de recursos humanos. El objetivo a medio plazo es evidente: volver más atractiva la educación privada y concertada (50% en la Comunidad de Madrid, que sirve de modelo). A estas medidas seguirán desgravaciones fiscales a las familias que opten por los centros  privados, reducción de becas, pérdida de la gratuidad de los libros, dotación de suelo y transferencias de recursos directos e indirectos del Estado hacia el sector privado.


 Paso 9. Se eliminan interinos, se congelan las oposiciones y la oferta de empleo público de forma provisional. Así se logra rebajar el déficit y mejorar las cuentas. Pero la intención es mantener esta congelación indefinidamente, aunque haya acabado la crisis.
Mentira del paso 9. La verdadera finalidad de las medidas adoptadas es  reconvertir el máximo posible de funcionarios en asalariados (mutar servicio público en negocio),  rebajando de ese modo los impuestos en favor de los beneficios y destruyendo la independencia de un colectivo, hasta ahora blindado laboralmente, al poder de  los empleadores. El poder económico logra así doblegar aún más al poder del Estado.

Paso 10. Tras defenestrar lo público y suprimir, por doctrinarias, las horas de ciudadanía, se potenciarán los conciertos privados para garantizar el derecho de los padres a elegir el ideario de sus hijos.
Mentira del paso 10. La libertad de los padres les importa un bledo, es tan solo una excusa. Al transferir el alumnado de los centros públicos a los concertados se busca eliminar la pluralidad natural del profesorado, que favorece el libre intercambio de ideas, y someter a las nuevas generaciones al control ideológico de la Iglesia.

Paso 11. En varias legislaturas se alcanza el sueño liberal–conservador: una población asalariada con contratos precarios y miedo a perder el empleo; una vasta red de autónomos y emprendedores, en régimen de autoexplotación, identificados con el libre mercado; los jóvenes de clase media poblando las misas de los domingos por la mañana; y los hijos de  inmigrantes y clases bajas recogidos en escuelas públicas de pésima calidad para que nunca tengan la oportunidad de escapar a su posición social subalterna.
Mentira del paso 11. Las minorías pudientes, formadas en prestigiosas y exclusivas universidades de élite, gobernando para siempre.  




Activista desolado

Primero se llevaron a los judíos, pero aunque yo no era judío, me sumé a su reivindicación.

Luego se llevaron a los obreros, y aunque yo no era obrero, me agregué a su reivindicación.

Más tarde se llevaron a los intelectuales, pero aunque yo no era intelectual, me entregué a su reivindicación.

Después siguieron los curas, pero aunque yo no era cura, me añadí a su reivindicación.

Ahora vienen por mí, pero ni judíos, ni curas, ni obreros ni intelectuales acuden en mi auxilio. Aunque nunca es demasiado tarde…


A Jacobo, activista y profesor interino de Castilla-Mancha, y a quienes se dejan el pellejo en todas las luchas recibiendo como pago la indiferencia.

lunes, 5 de septiembre de 2011

¿CABRÓN O TOLERANTE? El despuntar de la sexualidad femenina.



Si tu mujer, esposa o compañera, que a veces no sabe uno qué palabra utilizar, tras diez años de convivencia, e inoculada con una docena de capítulos de Sexo en Nueva York, te insinúa que le gustaría flirtear con otros hombres o, incluso, abrir la pareja a esporádicos encuentros sexuales con terceros, son dos las formas principales de enfrentarse a tan atrevido órdago por parte del varón contemporáneo:

La primera es ya un clásico: el macho ibérico de toda la vida. Éste, saltará de su asiento preso de una rabia asesina,  juzgando a su pareja como  furcia y casquivana,  agarrándose al “mí” de “mí mujer” con el mismo derecho que  el especulador a sus acciones o el señorito  andaluz a su cortijo.  Desconcertado no parará de repetirse ¿Cómo puede estar insatisfecha con un experimentado semental como yo, entrenado, por su bien, en todos los prostíbulos de la ciudad?

Este macho, promiscuo con las extrañas y violentamente posesivo con la propia,  encarna el modelo de pareja tradicional, alentado de forma apasionada  por las catequesis prematrimoniales del padre Loring. Su  talibánica virilidad se sentirá fácilmente amenazada por el más mínimo atisbo de sexualidad femenina. Complacer a su consorte lo convertiría en un cabrón: “el que consiente el adulterio de su mujer”, un cornudo y público hazmerreir cuyo honor puede ser afrentado por cualquier macho que se precie y, paradógicamente, si llegara a enterarse, por su propia madre.

El segundo modo de encarar tan delicada propuesta, aunque con múltiples variantes, es el que denominaré macho liberal, abierto a un equilibrio flexible entre la promiscuidad inherente al deseo -el que afirme que jamás ha deseado a alguien que no sea su pareja o miente o es un neurótico-, que nos hace mirar con codiciosa curiosidad lo que está más allá de nuestro jardín; y el deseo de seguridad afectiva, que nos hace temer a los intrusos que amenazan saltar la valla. Tratará de ponderar dos impulsos naturales: libertad y sosiego, novedad y relajada rutina, gusto por el mariposeo y celos.

 Admitirá igualmente la reciprocidad y autonomía de hombres y mujeres en derechos carnales; y aceptará, en consecuencia, negociar con su pareja la mejor manera de atender esa curiosidad sexual sobrevenida, que para nada pone en peligro la solidez de su amor. Antes bien, verá la sugerencia como un acto de confianza, un reto que puede aumentar la complicidad entre ambos y disminuir, por su franqueza, el riesgo de adulterio. Lo detestable no es el sexo extraconyugal consentido sino el engaño, en el que siempre pierde el más honrado.

Si ella se divierte al ser cortejada por pretendientes virtuales en los múltiples chat de contactos, si acude ocasionalmente con amigas a discotecas donde es alagada por apuestos galanes, recuperando de ese modo ese saludable y evasivo coqueteo adolescente, no se sentirá tan solo amenazado, sino feliz de que quien ama disfrute, gracias a su tolerancia, del máximo de libertad posible. Complacer a su mujer lo convertirá en un varón liberal, respetuoso de la sexualidad femenina y con derecho a disfrutar pactadamente y sin culpa de la propia.

Existen sin duda infinidad de variantes intermedias y si he elegido las más extremas es para que se evidencie mejor los revolucionarios cambios en curso en lo que respecta a modelos de relación. Es evidente que no soy neutral al respecto. Educado en el salvaje hábitat del macho ibérico, avanzo como a tientas en un nuevo proyecto de hombre y de pareja. Tal vez tanta audacia me conduzca al fracaso, pero al menos siempre me quedará la satisfacción de haber fracasado con mi propio guión.






Nota: Para los nostálgicos del macho ibérico recomiendo encarecidamente  este vídeo de tres minutos del padre Loring en torno a la virginidad femenina. Autor del famoso best sellers Para salvarte (ellas), con el que se educó mi generación, se ha convertido para mí, y  a su pesar, en uno de los mejores humoristas de todos los tiempos. http://www.youtube.com/watch?v=rVU77c7pkEg&feature=related.


jueves, 1 de septiembre de 2011

- LACAYOS DE LA USURA



Estimados ciudadanos.

Una parte, escasamente publicitada, del texto que reformará la Constitución española dice literalmente: “Los créditos para satisfacer los intereses y el capital de la deuda pública de las Administraciones se entenderán siempre incluidos en el estado de gastos de sus presupuestos y su pago gozará de prioridad absoluta. Estos créditos no podrán ser objeto de enmienda o modificación, mientras se ajusten a las condiciones de la Ley de emisión.”
                                                          
Sí, han leído bien lo que nuestros políticos acaban de jurar a los mercados: prioridad absoluta y condiciones innegociables frente a cualquier otra carencia de la población. Y quieren hacerlo rápido y en el más alto rango para que quede fuera del debate político, maniatando para siempre la soberanía popular. ¿Qué juicio merece tal decisión?

¿Qué pensarían de unos padres que firmaran un documento en el que, para tranquilizar a su banco, se comprometieran a dar prioridad, aun en caso de ruina familiar, a los pagos mensuales de la hipoteca –de amortización e intereses del crédito– antes que a subvenir las medicinas, el agua, el abrigo, el alimento o el techo de quienes, como sus hijos y ancianos, están bajo su custodia? 

 Imaginen el siguiente diálogo: “Papá tengo frío”. “Lo siento hijo, pero antes que tú están las entidades financieras.” “Papá, tengo hambre?” “Lo lamento hijo, el único dinero que me queda es para pagar intereses.”.  No hay ni pizca de demagogia en este diálogo imaginario. La preferencia absoluta del lucro sobre la necesidad, de la codicia sobre el interés general acaba de ser sancionada por la Constitución española.

¿Qué deberían pensar los ciudadanos si sus gobernantes, secuestrando su capacidad de decidir, modifican las reglas constitucionales para firmar un documento por el que se obligan, en su nombre, y aun en caso de grave crisis económica, a  pagar a los prestamistas antes que atender las jubilaciones de sus ancianos, la salud de sus enfermos, la educación de sus jóvenes o el subsidio de sus parados?

 Si mi interpretación del texto es correcta, como por desgracia es, ¿les queda aún alguna duda sobre el status que ha adquirido el  "soberano pueblo español", y quienes lo integramos, tras la aprobación de la reforma? Un enorme e indigno lameculos de banqueros y especuladores.

Esa es ahora nuestra condición si un milagro no lo impide. Pero ese milagro, que se llama referéndum, probablemente no ocurrirá. Ya se han ocupado los lacayos de la usura, nuestros represerviles, de hacer las cosas de modo que la voz del pueblo no turbe el dulce sosiego del capital.

lunes, 29 de agosto de 2011

El huesecillo



Los grupos de personas, cuando se congregaban de modo informal,  le horrorizaban. El riesgo de impertinencia humorística por parte de un aspirante al liderazgo, la puñalada dialéctica de quien la había considerado una rival, o un simple malentendido,  activaban de pronto sus miedos, representados en la forma de voces crueles, descalificadoras, tanto más temidas si, como caballos de Troya, acechaban desde dentro de la propia fortaleza.

Observaba nerviosa la forma en que los integrantes se disputaban la palabra como si fuera un totem, ansiando acaparar para sí la atención del grupo con esa obscena avidez con que los peces de un estanque se lanzan a las migas de pan que les arrojan los niños desde la balaustrada. Reían, discutían, se desnudaban, derrochaban ingenio. Todo salvo escucharse. Como un  racimo de egos tratando inútilmente de escapar de su soledad aferrándose con desesperación  a los oídos ajenos, las intervenciones se sucedían de una forma grotescamente compulsiva. 

Es cierto que le entristecía sentirse excluida de esa orgía lingüística, y que en esos momentos fantaseaba con su soledad y la única presencia de su perro Xandro, pero soportaba mejor el exilio de su timidez cuando comparaba el objeto de su deseo con una jauría de perros compitiendo por un hueso. Sí, por un hueso,  al que ella contribuía con su abnegada escucha, y al que no podía acceder por su incapacidad para afirmarse en medio del ansia febril con la que aquellos chuchos voraces trataban, entre gruñidos y babeos, de convertirse en el centro de atención.

Frustrada y un poco resentida observaba el desplazamiento del hueso de un can a otro al borde mismo de su boca hambrienta,  sin que ninguno se dignara ofrecerle ni siquiera la ilusión de un mordisco.

Fue entonces cuando se dio cuenta de que disponía de un inadvertido recurso, un auténtico  rottweiler, siguiendo la metáfora canina, por su pericia en adquirir y conservar el delicioso manjar de la atención: Yo. Urdió un plan digno de Rasputín. Recabaría mi ayuda mediante la irónica contraseña de colocar en mi mano, discretamente, un pequeño hueso de porcelana cada vez que tuviera deseos de hablar.

Yo me comprometía a conducir el coloquio de modo que ella tuviera oportunidad de realizar su propia aportación, manteniendo a raya a los demás chupópteros.  La elección y significado de tan sarcástico amuleto no podía ser más evidente: “pásame el huesecillo de la atención, que quiero roerlo un poquito”.

A mí me encantó la idea. En primer lugar porque me parecía descabellada. En segundo, porque  esperaba reparar de ese modo el sentimiento de vergüenza que me producía haber descubierto la egocéntrica avidez con la que me entregaba a aquellos festines sociales. Finalmente, porque la quería y me divertía la idea de incrementar la complicidad entre ambos mediante un juego tan surrealista y rocambolesco.


viernes, 26 de agosto de 2011

Diez razones para compadecer a los ricos

                                    Era tan pobre que no tenía más que no tenía más que dinero           
                                           J. Sabina

Cierto día, mientras desayunaba en un céntrico bar de la localidad, se acercó a mí uno de esos afamados ricachones de voz grave y modales arrogantes. Intercambiamos pocas palabras, se trataba de un encuentro accidental que había que solventar con un poco de cortesía, pero no pude evitar que se me quedara grabada una frase que repitió en varias ocasiones y de la que parecía sentirse especialmente orgulloso. Decía más o menos que la vida puede ser cara o barata y que las vidas baratas no merecen la pena.

La aplicación de conceptos económicos, como caro o barato, a una realidad sagrada como la vida me produjo ganas de vomitar, dándome la medida del grado de estupidez y confusión de aquel pobre fanfarrón. Pero al escándalo sucedió un sentimiento más noble, un sentimiento que enfocaba no la imagen de grandiosidad con la que pretendía impresionar a la audiencia, sino la indigencia interior que a duras penas ocultaba. 

He dicho pobre sin ironía, dándole al término su máxima precisión, lo que resultará chocante para una sociedad donde la envidia es el sentimiento predominante hacia los ricos. Envidia que se tiñe a veces de admiración, otras de indignación y no pocas de odio. En su lugar reivindico la compasión, que no está reñida con la exigencia de obligarles a devolver los bienes no merecidos (la mayoría) en favor de la comunidad, sino más bien al contrario: ayudar a esas pobres almas atormentadas a escapar de la ignorancia y el apego es una razón más para practicar la justicia distributiva.

1.    Nunca tienen certeza de la sinceridad del afecto de quienes les rodean. El amor puede ser prostitución encubierta, la amistad, nudo interés.

2.    Su mente carece de sosiego. Gestionar el capital debe ser una de las actividades más absorbentes y estresantes. En un mundo de competencia feroz, el miedo a perder lo conquistado y el ávido deseo de incrementarlo destruyen la serenidad.

3.    Cuanto mayor es la riqueza acumulada mayor es la responsabilidad en el sufrimiento humano que con ella podría aliviarse.  

4.    Inventar una coartada para liberarse de tal cantidad de culpa supone renunciar a la racionalidad moral, a la justicia y a la empatía, lo que es tanto como deshumanizarse. Solo quedan tres opciones: creerse las propias mentiras (con lo que se volverá estúpido); no pensar (con lo que volverá frívolo); dar como buena la ley de la selva (con lo que se volverá cínico).

5.    Existe el riesgo de que el rico se valore por lo que tiene y no por lo que es, con lo que el sentimiento resultante será una autoestima precaria, que necesitará recurrir permanentemente a la ostentación para afirmarse.

6.    El mecanismo psicológico de la adaptación hedónica –habituación o acostumbramiento– convierte pronto en ceniza todos los placeres, por muy sofisticados que sean. Cambiar de palacio para un rico es menos placentero que adquirir un piso de protección oficial para un pobre. El disfrute depende de las expectativas que se tengan y de la capacidad de gozar, escasamente de los bienes poseídos. Lo que, aunque parezca un fácil consuelo, es una evidencia científica contrastada.

7.    La excesiva protección del entorno los debilita psicológicamente para afrontar la adversidad, la enfermedad o la muerte, que tarde o temprano los alcanzan.

8.    Acostumbrados a la adulación pierden el sentido de la igualdad, base de la amistad y la fraternidad humana.

9.    Por estar tan atentos al precio se vuelven ciegos al valor.  Amar y ser amados, tener buen humor, pensar, pasear, reír, practicar sexo, el sincero aprecio de un amigo, dar las gracias, crear, leer un buen libro, conversar o respirar relajadamente no se compran ni se venden y son las actividades que más felices nos hacen. 

10.    Trasmiten a sus pobres hijos estas graves privaciones, perpetuando su sufrimiento en sucesivas generaciones. Agravadas por el hecho de que ni siquiera han luchado para obtener lo que tienen. Lo que los convertirá, salvo contadas excepciones, en fanfarrones, intolerantes a la frustración, obtusos, prepotentes, consumistas y profesionalmente inútiles.

Compadecer a los ricos no supone exaltar a los pobres. Sobre todo a los envidiosos. Si ser rico es digno de compasión aún lo es más desear ser rico y no serlo -lo que es diferente del legítimo deseo de no ser pobre-. La función del dinero no es incrementar el placer sino aliviar las necesidades básicas (naturales y sociales). Más allá de ese punto el dinero no solo no contribuye a la felicidad sino que se convierte en su principal obstáculo. Ningún sabio que se recuerde aspiró a ser rico, ni ningún rico es sabio. A lo más, astuto.

               Cuando se encuentre pues a un ricachón, o cruce a su lado subido en una de esas horribles limusinas, no le pida autógrafos ni lo trate con admiración, sería engañarlo. Adopte más bien la actitud respetuosa con que se trata al mendigo, a quien poco podemos hacer por ayudarle.


miércoles, 24 de agosto de 2011

EL ATAQUE DE LOS HOMBRES–MEDUSA

La mayoría de las medusas que encontramos en bares de copas, cenas de empresa, supermercados o comidas familiares provocan picaduras dolorosas y una sensación de escozor moral, pero  no son letales. La toxicidad varía según la especie.

 Por ejemplo la medusa fisicus, Aurelia guasona, se acerca con sonrisa socarrona y tras poner la vista más arriba de nuestras cejas, nos espeta: “¡caray que cada vez estás más calvo!” O la llamada ortiga vecinal, Cyanea bromista, ésta con gesto compasivo, nos dispara a bocajarro: “¡cómo has envejecido desde la  última vez que te vi!” 

Existe incluso una variedad más evolucionada, la Chironex groserus, caracterizada porque nos hace partícipes de su picadura en dos movimientos. El primero actúa como cebo: “¡felicidades!” Y cuando inocentemente preguntas por qué, responde con sonrisa ingenua y mala sangre “¡Por tu embarazo!” Y resulta que no estás embarazada sino que tienes la tripa un poco más hinchada de lo normal. A veces incorpora una variante en que la toxicidad se inyecta mediante una hábil inversión de los tiempos verbales: “¡¿Cuándo darás a luz?!” –interroga cortésmente con la mano puesta sobre la cabecita del futuro bebé, tras contar con exactitud los meses de embarazo– Sabiendo que tú responderás: “hace un mes”.

E incluso existe una especie, la comparator odiosus, especializada en compararte, a peor, con alguien a quien amas: “tu hijo (tu hermana, tu amigo, tu perro…) es muchísimo más guapo que tú”.  Con lo que intenta poner el acento en tu fealdad y no en la belleza de tu hijo, dejándote literalmente noqueado. Pues ¿cómo te vas a molestar por un comentario en que se habla bien de tu hijo? O, para mencionar una más, la yosoi sincera, que evalúa con descaro tus defectos, estado anímico e indumentaria sin previa solicitud, convirtiendo el propio latigazo contra la piel de tu amor propio en justificación, como si tuvieras que estarle agradecido por esa notable exhibición de franqueza.

En todos los casos se trata de un animal psicológicamente tóxico, 96% mala uva y que, sin venir a cuento, te ha tocado las criadillas aprovechando tu relajación, utilizando normalmente un tono jocoso de franca complicidad y la cercanía que le proporciona tu confianza. Con la singularidad de que tan malévola incursión en la zona sensible de tus complejos le sale gratis. De tal modo que si te enfadas dirá: “no seas susceptible”, “solo se trataba de una broma”, “creía que tenía confianza contigo”, etc.” Y así te hará sentir culpable. Y si te contienes y a duras penas haces como si no te hubiera picado, se marchará feliz autopropulsándose con su propia risa interior, mientras tú estás al borde del shock anafiláctico.

Una vez inoculado el veneno no nos queda más que esperar, como en cualquier otra picadura, a que el organismo lo reabsorba. Tomarlo a broma, como el vinagre, puede calmar el picor.  Rascarse es, con todo, lo peor, es decir, recordar lo sucedido maldiciendo la medusa o a su madre: ¡tendría que haberle dicho…! ¡la próxima vez se va a enterar…! Pues de ese modo el veneno, embutido en los aguijones infectados, se extenderá por todo tu ser provocando una bajada severa de autoestima.

Recuerdo una medusa anciana, la Benthocodon ciniculata tocapelotus, con su cuerpo gelatinoso en forma de campana, que iniciaba su venoso ritual al llegar a casa de mi madre, siempre a las horas más inconvenientes del almuerzo o la siesta, pegando el dedo sobre el timbre como si estuviera agonizando víctima de un ataque cardíaco. De ese modo empezaba a desequilibrar el ánimo de su presa. Mi madre ya la conocía y no se impacientaba, pero yo, pobre cándido, me dispuse cierto día a dirigirle un cortés reproche. Ella, al notarlo, inició ese llanto fingido de viejecilla vulnerable mascullando entre dientes: “con lo que yo te quería (pasado), que un día cuando un forastero me preguntó dónde vivía el profesor que vestía de forma ridícula (yo),  te defendí”.

 Me quedé petrificado. Con una jugada maestra e improvisada me dijo ridículo en mi cara (porque comprendí de pronto que aquel forastero era una fantasía suya) y además que tenía que estarle agradecido por su defensa. Mi organismo me gritaba: “¡la que te ha metido!”; mientras mi razón trataba de descifrar el anatema para determinar si estaba justificada una respuesta. Cuando logré analizar el esputo ya hacía tiempo que la Benthocodon ciniculata tocapelotus había desaparecido de mi vista, por lo que resultaría patético iniciar una sangrienta persecución que tan solo le demostraría mi rencor y, lo que es peor, mi falta de reflejos. Aquella  medusa se movía con tan rapidez, disfrutaba de tal cantidad de veneno y eran tan largos y curtidos sus filamentos que todo el pueblo temía sus picaduras.

Pero entre todas las medusas que recuerdo había una, la más peligrosa de todas, de picadura mortal, la llamada avispa de templo, Curae impertinentis, un viejo párroco de setenta y cinco años, treinta más que yo, cuyo temperamento desprendía tal dosis de soberbia y malignidad que cierto día,  que le confesé distendidamente que no podía creer en Dios por el sufrimiento de los niños, (porque él me lo había preguntado) me dijo, con un gesto retorcido que jamás olvidaré, que entonces qué iba a decir él cuando oficiara mi entierro.

Me quedé perplejo y paralizado, sin entender esa insólita salida en la conversación, la desconcertante relación entre mi declaración de no fe y la referencia a mi abandono de este mundo. Tardé unos treinta minutos en entender que me había deseado abiertamente la muerte. El mensaje encriptado decía: “Te morirás antes que yo, a pesar de que por edad podrías ser mi hijo, por no tener fe.” Fue tal el odio que me provocó aquella mordedura,  que sobrevivir a su muerte es uno de los motivos más sólidos que he encontrado para cuidar mi salud.  Estaría determinado –si no fuera por miedo a convertirme en una laica extensión de su veneno– a, si le llegaran a diagnosticar una enfermedad incurable, ir con dos copitas de champaña a la sacristía para decirle: “qué tal padre, estoy consternado porque, al parecer, no podrá usted decir unas palabrillas en mi entierro…”

El mejor antídoto es con mucho la prevención. Yo llevo siempre en la cartera una lista negra (no se rían, que no miento) con el nombre y apellido de las medusas de mi entorno, convenientemente clasificadas por su forma de atacar y la naturaleza de su veneno. Mi consigna personal es evitarlas, alejarme de las corrientes por las que habitualmente circulan, lo que puede significar tanto esquivarlas físicamente como reducirles la confianza, guardar la distancia justa para ponerse a salvo de sus lenguas urticantes.

Otro es aplastarlas sin piedad con una frase preparada al efecto, una crema antimedusa: “Me pregunto cuánto veneno cabe en tu abdomen…” o “Ayúdame a resolver una duda: ¿eres torpe emocional o solamente mala persona…? La frase inesperada actuará como la pequeña red que utilizan los bañistas para arrancarlas de su medio y colocarlas bajo el tórrido sol. Prevenir o atacar, dat ist de question. Pero nunca espantarse. A fin de cuentas una medusa solo es agua, agua amarga.

viernes, 19 de agosto de 2011

EL PAPA QUE, HASTA UN ATEO, ANHELARÍA

En un tórrido agosto de 1984 un hermoso sueño me quitó la fe. Desde aquel día todas las mañanas, al oír el despertador, me abalanzo nerviosamente al medio de comunicación más cercano     –televisión, radio o periódico–, con la esperanza de ver una nota de prensa que diga algo así como lo siguiente:

17 de Agosto de 2011.  “El papa Benedicto XVI ha desaparecido de su residencia en el Vaticano. Los servicios de inteligencia de todo el planeta se afanan en hallarlo con vida. La OTAN está en estado de máxima alerta por temor a que se trate de un magnicidio,  tal vez de un secuestro por parte de Al Qaeda. El catolicismo al borde de la guerra.”

18 de Agosto de 2011. “Desconcierto internacional. Benedicto XVI ha sido hallado sonriente y sudoroso en Mogadishu, capital de Somalia. Desde un campo de refugiados, y ante la perplejidad, casi espanto, de un surtido número de periodistas extranjeros,  acaba de anunciar su intención de iniciar una huelga de hambre indefinida en solidaridad con la población hambrienta. Hastiado de hipócritas declaraciones, su determinación es mantenerla hasta morir si la comunidad internacional no toma medidas urgentes para acabar, definitivamente, con la miseria que asola al  planeta. El mundo escucha atónito la declaración, que se repite de forma ininterrumpida en todas las cadenas.”

19 de Agosto de 2011. “Todo es caos, preocupación e incertidumbre. Se suceden las reacciones oficiales en medio de la más absoluta confusión. Nadie sabe cómo interpretar un gesto que viola de modo flagrante los protocolos diplomáticos. Las autoridades de las principales cancillerías europeas y norteamericanas, a la vez que saludan tímidamente el gesto, lo desautorizan como un chantaje inadmisible por parte del líder de una Iglesia. De admitirse podría dar lugar a una serie indefinida de ingerencias por parte de otros dirigentes religiosos en el orden político internacional. Le exigen en consecuencia el cese inmediato de la huelga de hambre.”

20 de Agosto de 2011. “El  Vaticano, presionado por los gobiernos occidentales,  ha convocado un cónclave urgente y extraordinario para dar respuesta al insólito y perturbador acontecimiento. De forma extraoficial se filtra la idea de que el Papa podría haber perdido sus facultades mentales y debería ser incapacitado como legítimo sucesor de Pedro.”

21 de Agosto de 2011. “Los mercados han entrado en un estado de pánico generalizado. Las bolsas se desploman alcanzando un mínimo histórico. Las grandes multinacionales temen una intervención de la ONU que pudiera limitar sus beneficios a escala global. Los principales centros financieros exigen a los gobiernos una respuesta urgente a la crisis provocada por Benedicto XVI, al que califican abiertamente de comunista e irresponsable.”   

22 de Agosto de 2011. “Se espera una acción inminente por parte de un grupo especial de operaciones bajo el mando de la OTAN, como respuesta a la demanda de la curia romana y bajo el amparo del G–8, cuyo objetivo sería capturar al sumo Pontífice y devolverlo con vida al Vaticano para realizarle un exhaustivo diagnóstico de salud mental por parte de eminentes psiquiatras. Se especula ya con un brote de demencia senil. El derecho canónico admitiría in extremis la posibilidad de nombrar un nuevo sucesor si se verifica la grave enfermedad mental del actual Vicario de Cristo.”

23 de Agosto de 2011. “La imagen televisada de un Papa despojado de sus pomposas vestiduras, ataviado con las raídas ropas de los nativos y dispuesto a llevar hasta el sacrificio final su compromiso con los más pobres del planeta, ha conmocionado a la opinión pública mundial. Es como un delirio colectivo. La gente se echa a la calle presa de un sentimiento de júbilo, ocupando calles, plazas y parlamentos.”

24 de Agosto de 2011. “Todo parece irreal, es como si el mundo hubiera perdido de pronto su gravedad y flotara en un estado de gracia y ligereza. Hay gente por todas partes. Unos lloran presos de una emoción desconocida, otros cantan salmos, otros rezan agarrados por las manos, otros comparten lo que tienen con los más pobres, otros se abrazan sin motivo, los enemigos se declaran la tregua. Un sentimiento de hermandad surca la tierra de parte a parte. Es indescriptible. Nadie por edad o conocimientos históricos recuerda algo semejante”

25 de Agosto de 2011. “Ante el riesgo de captura del santo Padre, el Dalai Lama, el patriarca de Constantinopla, numerosos imanes y rabinos, y los principales líderes protestantes han decidido sumarse a la huelga de hambre de Benedicto XVI. A ellos se añade cada día una marea ingente de niños, mujeres y ancianos desarrapados, en cuyo rostro se refleja el orgullo de saber que, al menos por una vez, Dios está de su parte.”

26 de Agosto de 2011. “Filósofos e intelectuales de todas las tendencias coinciden en afirmar que lo que está ocurriendo, tanto si el Papa finalmente muere o logra derrotar al hambre, supondrá un punto de inflexión en la evolución humana. Su importancia ya se compara con el final del imperio romano, el descubrimiento de América, la derrota del nazismo o el nacimiento de Cristo. Sectores izquierdistas, ateos y libertarios se movilizan públicamente a favor de los cristianos y se pone fin al conflicto entre Israel y Palestina. La historia parece haber perdido su racionalidad. Ningún estudio sociológico, económico o político había previsto un suceso tan enorme ¿Qué está pasando?, ¿el mundo se ha vuelto loco?, ¿de amor?”

Comprenderéis jóvenes católicos por qué mi decepción con uno de los pocos seres humanos capaces, debido a su estatus, de realizar tan hermosa quimera crece cada día desde entonces, y por qué, nada más  despertarme, me lanzo esperanzado a los kioscos para ver si es hoy el día de la gran noticia, el día en que el Papa de mis sueños realizará la gesta que salvará al mundo.